La décima carrera de la temporada nos traslada al histórico Michigan International Speedway, que acogió su primera serie IndyCar™ en 2002. Su inclinación de dieciocho grados, combinada con amplias curvas de setenta y tres pies, ofrece a los pilotos cuatro líneas de carrera en este circuito de dos millas. Se usan alerones pequeños de baja adherencia, ya que demasiada adherencia sería negativa en esta pista rápida donde las velocidades superan las doscientas veinte millas por hora. Esto hace que las carreras en Michigan sean impredecibles y muy rápidas, convirtiéndolo en uno de los circuitos más emocionantes de la serie.